Fíjate.
Lo que obtendrás aquí será la clave para que por fin
consigas vender lo que quieres, lo que quieras, cuando
quieras.
Que te hagan caso, vaya.
Se trata de por fin creer, saber y sentir todo lo que vales.
Por que cuando no vendes crees que algo anda mal.
Que no eres lo que creías.
Que no vales lo que pensabas.
Porque cuando a quien le quieres vender te compra,
te está confirmando que lo que ofreces vale.
Pero ojo, la venta no es el problema.
Tampoco es el que creas que "no sabes vender".
No, tampoco es el que digas "es que no me gusta vender".
Y siéntate o sujétate porque aquí viene lo fuerte:
Tres verdades que te dolerán y por las que posiblemente me odies un poquito.
¿Estás lista? ¿Estás listo? ¿Estás liste?
Vale, respira profundo y sigue leyendo hasta el final

Verdad Uno - No vendes porque te falta un paso previo
a la venta que nadie te ha dicho y que es necesario, vital, fundamental.
No, no es la preparación, no es "compartir mucho valor", no es el ponerlo todo bonito,no es calidad.
Es un paso mucho más sencillo y mucho más importante.
Verdad Dos - Crees que no sabes vender, pero esa es la
gran mentira que te cuentas.
No, no es que no sepas vender, lo que no sabes es arriesgarte a que te rechacen.
Sí.
Aquí entre tu y yo.
Es eso.
Lo que de verdad crees es que te rechazarán.
Verdad Tres - No te gusta vender.
Pero de nuevo, no te gusta vender no por
la venta en sí.
No te gusta vender porque no te gusta que te rechacen.
Lo sé, la verdad dos y tres son la misma, pero es necesario que la conozcas, aceptes y que te amigues con ella.
Sino, no vas a vender.
Y sobre la Verdad Uno, sobre el paso que nadie te ha dicho te lo revelaré en el correo que te llegará cuando entres a mi lista de correo.
¿Cómo entras? Fácil, solo deja tu correo y llegará a tu bandeja el paso que no estás dando y que te está
impidiendo vender.
Pero ademas…
Suscríbete y sigue leyendo porque esto se pone más bueno...
Fíjate,
llevas la vida vendiendo.
Pero no eres consciente de ello.
Tal vez porque no quieres,
tal vez porque nadie te lo ha hecho notar.
De eso tomé yo consciencia cuando crucé camino con
el árabe al que nadie le podía vender.
Es una historia real.
Me sucedió.
Mi mamá muerta en el cielo es testigo de ello.
Es más, no solo le vendí sino queconseguí muchísimo más.
Y más allá de ser una gran historia, es la mejor lección
de venta que aprendí en mi vida.
Es más, la lección ya te la he revelado aquí, pero a lo largo de tu vida te has llenado de tanta información que te has cegado a lo obvio, a lo sencillo.
Porque vender es como vivir...
así, simple, sencillo, vives y ya.
Claro, cómo vives lo decides tú:
con sencillez o complicación.
A partir de aquí lo importante es que te fijes...
bien fijado.
La historia la verás en…
(redoble de tambores... trrrrrrrrrr)
En tu correo, cuando te suscribas a mi lista.
Sí, al suscribirte además de revelarte el paso que nadie te
ha dicho que tienes que dar para vender antes de vender,
te enviaré la historia del árabe al que nadie le podía
vender hasta que se topó conmigo.
El paso y la historia son el complemento perfecto.
Una es valiosa.
Una más la otra son (de verdad) una revelación.
¿Y eso solo por suscribirte a mi lista de correo?
Sí, solo por eso. Es lo único, eso es todo.
Tú decides, te suscribes o no.
Yo igual lo enviaré a quien se suscriba...
Mira qué fácil te lo pongo, ni tu nombre me tienes que dejar.