Fíjate,

llevas la vida vendiendo.

Pero no eres consciente de ello.

Tal vez porque no quieres,
tal vez porque nadie te lo ha hecho notar.


De eso tomé yo consciencia cuando crucé camino con
el árabe al que nadie le podía vender.


Es una historia real.

Me sucedió.

Mi mamá muerta en el cielo es testigo de ello.


Es más, no solo le vendí sino queconseguí muchísimo más.



Y más allá de ser una gran historia, es la mejor lección
de venta que aprendí en mi vida.


Es más, la lección ya te la he revelado aquí, pero a lo largo de tu vida te has llenado de tanta información que te has cegado a lo obvio, a lo sencillo.


Porque vender es como vivir...
así, simple, sencillo, vives y ya.


Claro, cómo vives lo decides tú:
con sencillez o complicación.



A partir de aquí lo importante es que te fijes...
bien fijado.


La historia la verás en…


(redoble de tambores... trrrrrrrrrr)



En tu correo, cuando te suscribas a mi lista.


Sí, al suscribirte además de revelarte el paso que nadie te
ha dicho que tienes que dar para vender antes de vender,
te enviaré la historia del árabe al que nadie le podía
vender hasta que se topó conmigo.


El paso y la historia son el complemento perfecto.

Una es valiosa.

Una más la otra son (de verdad) una revelación.


¿Y eso solo por suscribirte a mi lista de correo?

Sí, solo por eso. Es lo único, eso es todo.


Tú decides, te suscribes o no.


Yo igual lo enviaré a quien se suscriba...

Mira qué fácil te lo pongo, ni tu nombre me tienes que dejar.