Pues mira,
ayer te acostaste pensando en ventas.
Hoy te levantaste pensando en ventas.
O más bien en las bajas ventas o en que quieres vender más.
Así como la semana pasada.
Y sigues en el mismo lugar.
Sobreviviendo.
No es que no lo intentes, para nada.
Lo intentas. Mucho.
Mandas mensajes.
Pides consejos.
Contratas consultorías o asesorías.
Publicas.
Llamas.
Explicas.
Presentas.
Pero nada.
El cliente te dice que lo revisa y te avisa.
Y después... grillos en la pradera.
Lo sabes, algo no está funcionando.
Pero no sabes qué es.
Y cada vez más tienes que recurrir a frases motivacionales en Instagram
para sentir que "sufrir es parte de la vida de quien emprende o de quien tiene empresa".
Pero querida, querido: de aguantar no se come.
Es mi producto, piensas.
Y haces nuevas combinaciones, creaciones, elucubraciones.
Pero no, no es eso.
Si lo fuera no llegarías hasta donde has llegado.
Crees que es el precio.
Pero sabes que hay quien cobra más caro que tú y vende sin problema.
Te preguntas si lo que pasa es que no sabes vender.
Esa es la mentira más grande que te has contado.
La que además te repites cada que algo no sale.
No, no es nada de eso.
Lo que pasa es que estás metido en tu cabeza.
Estás hablando, aunque no lo creas, de lo maravilloso que eres, de lo grandiosa que es tu empresa, tu producto o tu servicio.
Estás hablando de ti, cuando le tendrías que estar hablando a tu cliente.
Estás siendo egoísta. Y no porque quieras, sino porque "es así".
Estás presentando tu producto cuando deberías estar escuchando.
Estás esperando que el cliente decida cuando eres tú quien tiene que cerrar.
Y cerrar es vender.
Y cerrar es despedir a quien no te va a comprar.
Nada de esto es falta de talento.
Es (te lo digo así, duro y a la cabeza) falta de perspectiva.
Y la perspectiva no la consigues mirándote al espejo.
¿Entonces cómo?

Se consigue mirando lo que está mirando tu cliente.
Y usando un par de ojos que no son los tuyos.
Luego, con los tuyos lo verás y pensarás: "pero si era obvio".
Es así.
Que me compren te da esos ojos.
Te da esa mirada.
Por ello no es para todos. No es para cualquiera.
Mira,
¿Quieres plantillas para rellenar y que mágicamente funcionen para vender?
Cierra esto.
¿Buscar una fórmula mágica?
Prepárate unas palomitas y mira Harry Potter. Y cierra esto.
¿Quieres que te digan que el problema es el mercado, la economía o la competencia? Tampoco es aquí.
Si sabes que algo está fallando y no sabes qué es, y estás dispuesto a verlo,
sí es aquí.
Que me compren comprende 5 semanas.
¿Por qué 5?
Porque 3 o 4 son muy pocas.
Porque 6 son demasiadas.Es un trabajo de observación y cambio.
Es un trabajo de generosidad. Contigo. Con tu cliente. Con lo que vendes.
Son 5 semanas.
Una sesión por semana. Todas conmigo. Todas después de haber revisado cómo vendes, lo que vendes.
Semana 1: Cómo te presentas. Cómo te perciben. La diferencia entre ambos.
Semana 2: Lo que dices, lo que el cliente escucha y por qué no son lo mismo.
Semana 3: Las mariposas que generas (o no) en el estómago de tu cliente.
Semana 4: La necesidad que muestras y lo poco atractivo que te hace eso.
Semana 5: La tensión de venta. ¿La aplicas? ¿No la aplicas? ¿Sabes qué es?
No son pasos genéricos.
No son técnicas que te enseñen en cursos.
Es lo que haces, cómo lo haces, para qué lo haces.
Es lo tuyo, revisado, corregido, mejorado.
Piensa en lo que va a cambiar cuando empiezas a vender como quieres.
No solo es dinero.
Es llegar a fin de mes sin tener que contar pesitos.
Es decir que sí a lo que antes decías que no.
Es dejar de dudar de ti cada que alguien no te compra.
Es consentir a quienes quieres sin hacer cuentas.
Es que los que te importan vean que lo que haces funciona.
Es saber que te hacen caso.
Es hacer Que te compren.
Y mientras no lo corrijas, seguirá pasando otro mes igual.
Otro cliente que parecía interesado y desapareció.
Otro "lo reviso y te avisa".
Otra vez dudando si el problema eres tú.
No lo es.
Pero si no corriges, no importa.
Que me compren
$423 dólares.
Es individual.
No es en grupo.
Los primeros empiezan ahora, en julio.
Si se llenan 7 lugares, luego te quedas en lista de espera
y el precio sube.
¿Cómo es?
Compras, recibo la notificación y me pongo en contacto contigo
para darte los primeros pasos y agendar la primera sesión.
¿De verdad es contigo?
Sí, es conmigo, en directo.
¿Cada cuando son las sesiones?
Son semanales, sin falta.
Si te pierdes una, te la perdiste.
Porque requiero compromiso.
¿Hay garantía?
La garantía que te doy es que tu forma de vender
se transformará.
Es la única garantía que hay.
¿Dónde compro?
Aquí:
$423 dólares, de los americanos.
Ya incluye impuestos. Ese es el precio final.
Abrazo grande.
Sergio.